Para los hackers, el ser humano es complejo e imprevisible. El lenguaje humano es imperfecto, complejo, ambiguo, inaccesible que oponen a la precisión del lenguaje del ordenador.
Algunos de los protagonistas en el libro Hackers de Steven Levy, tuvieron problemas familiares, como Lee Felsenstein, pero no todos, como Steve Wozniak.
Para Lee Felsenstein por ejemplo, el ordenador fue un refugio, un universo donde escapar a la competición con su hermano mayor.
Parece algo incoherente hablar de desinterés por los demás cuando los hackers se reunieron en comunidades. Pero no lo hicieron para socializar, sino para intercambiar sobre su pasión de hackear. La comunidad hacker del MIT no da importancia a las relaciones humanas. Es la dictadura del hack, solo las capacidades técnicas cuentan. Pero esa falta de sociabilidad permite a personas tímidas, diferentes, o al extremo autistas, integrarse en una comunidad y aunque no intercambien socialmente, estan mucho mejor que si estuvieran solo.


